Mamá fuera de combate
Hoy empiezo a ver la luz nuevamente. Hace 10 días, el viernes de carnaval, el primer virus llegó a esta casa disfrazado de fiebre y mocos de la más pequeña de la casa… Recuerdo comenzar a sentirme mal yo también esa misma noche… Recuerdo comentar con el papá que estaba bien mantener nuestro pacto de que uno de los no caía para cuidar al resto… Recuerdo la mañana del domingo, con la peque algo mejor pero ambos papás mal, muy mal… El pacto de estar uno bien se refería a uno de los papás, no a la niña…. Recuerdo que vino un médico a casa y recuerdo las caras que ponía cuando nos miraba la garganta… Recuerdo que nos recetó antibióticos y reposo… ¿Reposo? ¿Los dos? Pues tendrá que ser a turnos…Recuerdo ver un futuro inmediato negro, muy negro. Recuerdo no tener fuerzas… Y los siguientes días no recuerdo mucho más… sólo estar en una montaña rusa con un continuo dolor de garganta, con la peque teniendo picos de fiebre y mocos y otros momentos más tranquilos… Cuando parecía que remontábamos, llegó la gripe… zasca…😭 Al menos aquí el papá se libró 😅… ¿Pero qué pasa? ¿Qué los virus no tienen más casas a las que ir? ¿Es alguna especie de penitencia adelantada? ¿O una prueba de resistencia?
Pues bien, ¡hemos resistido! 💪🏻. Han sido días duros, es cierto. Sin fuerzas para cuidar de nosotros mismos, cuidar de la peque se presentaba una tarea realmente difícil. Sin embargo, el terremoto nos ha dado una lección y cuando peor hemos estado nosotros, mejor y más tranquila ha estado ella… sabios los niños…
Echando la vista atrás estos días me siento mal. Los virus entraron por la puerta y la disciplina positiva salió por la ventana, al menos la mayor parte del tiempo…. Enferma no tengo paciencia, me enfado más, grito más… Sí, son circunstancias especiales, lo sé, pero no es excusa. Sé que tampoco debo castigarme por ello. Lo bueno es reflexionar, aceptar y trabajar en ello…
Y echando la vista atrás también me siento feliz… Sí, feliz porque hemos afrontado estos días duros como familia y lo hemos superado bien. Ha habido momentos difíciles pero estábamos solos ante el peligro y nos hemos mantenido a flote. Estas son las experiencias que nutren, que, a pesar de ser malos momentos, suman, fortalecen el vínculo… y me siento orgullosa de lo que tenemos 😍.
Y ahora, me siento aún flojilla y algo cansada, pero renovada y con muchas ganas de disfrutar de días nuevos, del sol, de la llegada de la primavera y de hacer muchas muchas cosas. 😄. Porque siempre es mejor, en los momentos malos, reflexionar, aprender, quedarte con las cosas positivas y seguir adelante. ¡Come on! 😎
