Vida

El día que me busqué y no me encontré

La maternidad, tal y como te dicen, es maravillosa,  pero también difícil, sobretodo cuando junto a tu pareja has emprendido una nueva vida y estás lejos de tu familia. Hace 20 meses que me convertí en madre y si echo la vista atrás tengo la sensación de haber sido arrastrada por un tsunami, una fuerza tremenda que te pilla por sorpresa y viene cargada de emociones intensas, mucho amor y también muchos miedos. Durante muchos meses he estado sumergida por completo en la maternidad, porque, al menos en mi caso, te centras tanto en tu papel de madre que prácticamente es lo único que haces… Menos mal que llegó el día en que paré, me busqué a mí misma y no me encontré… Entonces te das cuenta de que ser madre no es centrarte exclusivamente en el cuidado de tu hija. Te das cuenta de que necesitas recuperar tu identidad como persona y como mujer para  poder dar lo mejor de ti como madre. Te das cuenta de que no estás disfrutando de la maternidad, ni de la vida. Te das cuenta de que tu hija necesita una madre feliz. Y te das cuenta de que tienes que centrarte en tu bienestar y así conseguirás el de tu hija. Y en ello estamos… 😉

 

 

 

 

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