Disciplina positiva, ¿es posible?
Cuando entras en el mundo de la maternidad llega un momento en que te encuentras con un concepto nuevo: la disciplina positiva. Surge en conversaciones con otras mamás, en la guardería, en las redes sociales… Vaya… ¿y esto que es? Entonces comienzas a leer sobre este “nuevo método” , y descubres que es una manera diferente de educar a nuestros hijos, y te encanta… Te encanta porque se basa en el respeto, la comunicación y la empatía. Te encanta porque te dice que podemos ser sus guías y enseñarles que hay límites en la vida, pero también nos permite darles la libertad para ser ellos mismos. ¡Es perfecto!.. o eso parece, porque entonces te das cuenta de lo difícil que es llevarlo a la práctica… Y es que en realidad, la disciplina positiva es todo un reto para los padres de hoy en día. Por un lado por la dedicación y paciencia que implica (cuando precisamente tiempo es lo que más nos falta…) y por otro lado porque nos cuesta actuar con nuestros hijos de manera tan diferente a lo que vivimos siendo niños. Esto hace que muchas veces surjan conflictos entre lo que queremos hacer y lo que realmente hacemos o mostramos, lo que envía mensajes contradictorios a nuestros hijos. Podríamos decir que se convierte en una doble educación, la de nuestros hijos y la nuestra, y en muchas ocasiones nos encontramos perdidos sin saber por dónde tirar…
Desde mi todavía corta experiencia como madre me he dado cuenta de que uno de los primeros pasos tiene que ser un cambio de chip, un cambio en la perspectiva con la que vemos e interpretamos el comportamiento de nuestros hijos. Muchas veces buscamos soluciones demasiado rápidas a situaciones que nos causan malestar (porque grita, se sube a la silla, pega..) y no nos paramos a pensar cuál puede ser el origen de ese comportamiento. Desde luego es un camino complicado y lleno de dudas sobre si lo estamos haciendo bien y de miedo a no ser lo suficientemente firmes y pecar de permisivos… pero ahí estamos, queriendo descubrir más sobre este método y aplicarlo en nuestro día a día porque cuando vemos resultados nos damos cuenta de que vale la pena … 😀