¿Superwoman? No, gracias
Tras tantos meses centrada en tu maternidad comienzas a sacar tiempo y a dedicarlo a hacer cosas que te gustan, tiempo para ti. Y te sientes bien, y cada vez eres más consciente de que lo necesitas, de que todo este tiempo lo necesitabas… Ahora eres madre y has recuperado tu parte de mujer, tu individualidad… Estás pletórica, llena de energía… tanto que no sabes ni de dónde sale, pero no puedes parar… Aprovechas cualquier momento libre, apuras el día y cuando te acuestas, no puedes dormir, nerviosa, con tantas cosas en la cabeza….y no descansas… Crees que has comenzado a pensar en tí, a cuidarte, que es lo que necesitas, pero se te ha olvidado lo más importante: liberarte de otras cosas, de otras tareas… porque ahí estás, con fuerza, dándolo todo como madre, como hasta ahora, pero también en la casa, en el trabajo y además te has marcado un nivel alto de disfrute personal… Y es que, sin darte cuenta, te has metido en primero de carrera para convertirte en superwoman… Quieres dar lo mejor en todos los ámbitos y para ello dedicas todo el tiempo y esfuerzo que sea necesario… y eso, querida mía, es un imposible…
Pero llega el día en que alguien te abre los ojos…. y te das de bruces con la realidad… pero ¿cómo? si yo soy feliz… si yo estoy feliz con mi maternidad y además he recuperado mi vida, y hago muchas cosas… “¿y que más?” te preguntas sinceramente… Y aquí es cuando te reconoces que no llegas a todo, que estás sobrepasada, que duermes poco, que tienes cansancio acumulado… Que lo que tú creías que era bueno para ti, resulta que no lo es tanto… ¿o sí?
Y entonces paras, te tomas un café contigo misma y te sinceras… Claro que es bueno hacer cosas para ti, pero no puedes sumar y sumar sin soltar algo… y te das cuenta de que la clave es el equilibrio, cada rincón de tu vida tiene su momento y lo importante es disfrutar plenamente de cada uno de ellos… porque es tan fácil dejarle el mando a nuestra cabecita loca y acabar en todas partes y en ninguna a la vez… y es tan fácil dejarse llevar por la necesidad de organizar, de controlar y no disfrutar…. y es tan bonito cuando dejas de hacerlo… y te sientes tan bien cuando relajas tu mente y acto reflejo se relaja tu cuerpo… y cuando te das permiso para vivir, para sentir, para priorizar lo importante, para no llegar a todo, para pedir ayuda, para quererte y cuidarte, pero de verdad…🤗 Porque si algo tienes claro es que no eres una superwoman, ni quieres serlo… 😉