Vida de mamis

La aventura de comprarle unas zapatillas

Hoy toca comprarle unas zapatillas nuevas. Es sábado por la tarde y periodo de rebajas.. pero ahí vamos, nos gusta el riesgo! 😎

Llegamos a la tienda y encontramos algunos modelos de su número. Mientras seleccionamos, ella decide echar un vistazo al resto de productos: zapatillas que vuelan, camisetas que parecen tener vida propia hasta que ves a un ser diminuto asomar por detrás, bracitos estirándose para conseguir llegar a las camisetas colgadas en el lineal superior… Paraa! Ven aquí!

Cogemos 3 cajas de zapatillas y nos disponemos a probarselas. Encontramos un hueco en los asientos y la sentamos. Pero ella prefiere tumbarse… vale… al menos “déjame el pie que te ponga la zapatilla”. Lo consigo. “A ver ponte de pie que veamos como te van”. No quiere. Es más divertido cotillear la caja de zapatos que tiene al lado…La siguiente escena se repite en bucle: ella sentada/tumbada moviendo los pies, yo intentando acertar con la zapatilla en el pie correcto, ella intentando evitarlo y el padre al lado, de pie, aguantando las cajas de zapatillas y mirando la escena con expresión de “ lo siento pero no tengo manos para ayudarte ..” Recuerdo en esos momentos debatirme entre las ganas de salir corriendo y las de parar, soltar los pies de la niña y reirme a carcajadas… En este momento, recordandolo, no puedo parar de reir… 😂

Venga, estas nos gustan y, cómo nos van los desafíos, intentamos ponerle también el otro pie y que las pruebe mejor. Y claro que las prueba… como que sale corriendo por toda la tienda…🙈

Conseguidas sus zapatillas, decidimos intentar mirar zapatos para nosotros , y digo intentar porque no recuerdo exactamente el orden de los hechos pero la niña acabó en el suelo, en mitad de uno de los pasillos (estrechos) de la zapatería, bloqueando el paso y sin ninguna intención de levantarse del suelo y mucho menos de que la ayudaramos a ello….De modo que tuvimos que poner en marcha la operación desalojo: yo sacaba a la niña en volandas a la calle intentando distraerla y él me sacaba el carro para poder quedarse a echar un vistazo, con cuidado de no sacar de la tienda el par de zapatos que ya habíamos elegido: solo nos faltaba que nos pitara la alarma, por si no habíamos llamado bastante la atención 😅. Ya en la calle, la peque pidió su chupete y subir al carro … Cansancio, no falla, les descontrola y luego caen…

A partir de ahí se queda tranquila en el carro, tanto que en otra tienda te dice la dependienta: “ que tranquila es ¿verdad? … “ y a ti te dan ganas de decirle: “pregunta en la zapatería”… pero le respondes con un sencillo “a ratos”.. La chica te mira raro, y viendo la cara de tu hija en esos momentos seguro que está pensando que eres una exagerada y que tienes un angelito de niña…

Pues sí, tengo un angelito al que adoro… y con el que si algo tengo por seguro es que no me aburro.. Los hijos te hacen recordar el lado divertido de la vida, te la llenan de anécdotas, de momentos en que solo quieres salir corriendo pero que al recordarlos, ya olvidado el mal trago, te hacen reír. 😄

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