Mamá zombie
Cuando estás embarazada todos tus amigos con hijos te dicen una y otra vez: “duerme” “aprovecha ahora que puedes”… Y tú piensas “pues ya lo intento pero con esta barriga no hay manera de dormir bien…” De hecho, en esos momentos incluso piensas, ilusa de ti, que cuando ya no haya barriga dormirás infinitamente mejor… y es que tu mente tiene únicamente como objetivo que todo vaya bien el día del parto, lo que viene a partir de ahí es algo tan nuevo para ti, un mundo tan desconocido, que ni siquiera eres capaz de imaginarlo…
Y llega el día en que conoces a tu pequeña 😍 … y te sientes en una nube de emoción y de felicidad, las primeras horas no puedes dormir, no dejas de mirarla y de dar las gracias… Hasta que la anestesia emocional pasa y caes en picado… estás agotada y necesitas dormir con urgencia…. Pero qué difícil es dormir en una habitación de hospital cuando acabas de parir…, cada vez que pillas el sueño se abre la puerta y aparece un médico, pediatra, enfermero/a… Son controles habituales y necesarios pero tú quieres dormirrrr!!! Cuando por fin te dan el alta, llegas a casa soñando con tu cama y ahí comienza el periodo en el que apenas eres consciente de la hora que es, de si es martes o domingo, de si es de día o es de noche y funcionas por prioridades: tu hija se duerme y tú has de valorar si es más urgente dormir, comer o ducharte… Pero es tu realidad, y te acostumbras, tanto que la primera noche que duerme del tirón casi te da algo del susto que te pegas.. abres el ojo, ves que es de día y sales volando de la cama para ver si sigue viva… 😅
El más difícil todavía llega con la vuelta al trabajo, porque mientras tú no tenías horarios aún podías adaptarte más o menos a los de ella y si de noche había juerga pues a dormir de día… pero ahora eres oficialmente una mamá zombie… sobretodo cuando se despierta en mitad de la noche y tú vas y te quedas al lado de su cuna intentando que se vuelva a dormir, y apoyas la cabeza en la barandilla, porque te caes de sueño, y a la que te das cuenta te has dormido tú…😴 bueno, ves que ella también duerme y te dispones a salir de la habitación pero antes de llegar a la puerta se oye un casi inaudible “mami…”. “Shh tranquila cariño, a dormir”, y al rato vuelve a caer.., sales despacito de la habitación y cuando vas caminando sigilosamente por el pasillo, un nuevo “mami”, esta vez algo más fuerte. Vuelves. Otro ratito. Al tercer intento consigues llegar a tu cama, bien! Apoyas la cabeza en la almohada, te acurrucas, cierras los ojos y, en menos de 5 segundos se enciende el intercomunicador…. “MAMIIII”… Y volvemos a la casilla de salida… 🤦
Y ahora soy yo la que les digo a las futuras mamás: “Duerme muchoooo”. 😆