Viajes,  Vida de mamis

Viajando en tren

 

 

Estas Navidades habéis viajado en tren, 5 horas y media de ida y alguna horita más de vuelta. La hora de salida, sobre las 15 h, parecía bastante adecuada. Contabais con que durmiera algo, llevabais juegos para pasar otro rato (además habíais reservado asientos con mesa para poder jugar mejor) y luego un paseo a la cafetería…. Todo controlado… 😉

El día del viaje llegas al tren optimista. La primera sorpresa la tienes cuando al ver tu asiento descubres que no hay mesa…. 😰. Vale, no pasa nada… 🙏🏻.  Tenéis dos asientos en penúltima fila del vagón y uno en la última. Vais sentadas juntas y papá va detrás, que aprovecha para trabajar un ratito. A su lado, en la ventana, va una chica joven. Así desde fuera, la tenemos rodeada…jajaja… Tu hija se pasa medio viaje controlando sus movimientos, y te va preguntando sobre ella: qué hace, por qué hace esto, lo otro, si está cansada…. Se pone de pie en su asiento, se gira  y la mira directamente…. así tal cual… pobre chica 🤦🏻‍♀️, que, por cierto, no decía nada y  finalmente decidió echarse una siesta bien larga…. No me extraña, yo si pudiera también dormía… y más con mi hija acechando y habiendo soltado algún aire aromatizado… 

Al principio del viaje la ves  demasiado emocionada para dormir y sacas el arsenal de juegos. Jugáis un rato en esa mesa plegable del asiento,intentando no perder nada, porque entre que es una superficie pequeña y se mueve todo….pues te faltan manos…

Cuando se cansa del primer juego intentas que duerma un rato. Tarda pero lo consigues, se duerme con la cabeza sobre tus piernas. Poco dura el entusiasmo … cuando crees que está profunda intentas moverte, ya que tu vejiga demanda ir al baño…. Pero, error! la niña se despierta (solo llevaba 5 minutos)  y no se vuelve a dormir en todo el viaje…. 😭

Le dices que necesitas ir al baño. Ella también. Vale, excursión…. Allá vais las dos, caminando por el pasillo hasta los baños. Ella, sin problemas, rápida, directa. Tú, intentando mantener el equilibrio, porque el AVE va muy rápido y vas de lado a lado del pasillo, apoyándote  cuando lo necesitas e intentando que sea en un asiento y no en una cabeza…. Llegáis al baño, le recuerdas que no se toca NADA. Pones su orinal en la taza y la sientas. Termina. Te toca a ti…Y, entonces, te encuentras en ese espacio tan diminuto  intentando mantener el equilibrio  para mear mientras todo se mueve cuando tu hija intenta abrir la compuerta de la papelera del baño para ver qué hay dentro… Lo evitas como puedes pero ella entonces decide que no te espera, que quiere salir ya del baño e intenta abrir la puerta… Nooo! finalmente consigues acabar de mear y vestirte a toda prisa mientras ella se entretiene cantando el “Let it go”  de Frozen. Bendita sea la peli 😅.

No hubo siesta, como digo, pero al final entre juegos, visitas al baño, ver la gente pasar y una excursión a la cafetería, pasamos el viaje… Y meriendas, varias…. la velocidad debe dar hambre…. Cuando acabamos existencias el papi se fue a la cafetería a comprar unas patatitas y mientras esperábamos ella se encargó de explicárselo a voz en grito  al resto de pasajeros, no fueran a pensar que su padre nos había abandonado….

La vuelta fue mejor, se durmió y no me moví….

 

PD: Lo de subir y bajar del tren cargados con maletas e intentar que la niña no se pierda en el “gap” entre tren y andén también es remarcable…

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